El Gobierno pidió que fueran adjudicadas a Siemens, que prometió ponerlas antes en marcha
La empresa alemana Siemens será la constructora de las dos centrales generadoras eléctricas que se han convertido, en los últimos tiempos, en la esperanza del Gobierno para evitar problemas de electricidad en el futuro.
Así lo dispusieron ayer por la tarde la Secretaría de Energía y las seis compañías que invertirán en el proyecto, que demandará 1059 millones de dólares y agregará 1600 megavatios al sistema energético nacional.
Más de la mitad de los desembolsos por el proyecto corresponderán al Estado argentino. Y los restantes 500 millones de dólares serán cedidos por las generadoras que tenían acreencias contra el Estado: hace un año, el Gobierno instó al sector a invertir ese dinero como forma de cobrarse la deuda. Un ejecutivo lo graficaba anoche, entre risueño y resignado: "Sí, somos los giles a quienes nos pusieron un revólver en la frente para esta obra". Fue, pues, la única alternativa que encontró el sector para recuperar ese pasivo.
El que más empujó para que Siemens fuera elegida fue el Gobierno. Esta vez, la urgencia energética tuvo mayor peso que el precio: la firma alemana era la única que se había mostrado dispuesta a construir, previamente, antes de que estuvieran listos los dos ciclos combinados, los ciclos abiertos, una etapa parcial de la obra que permite generar electricidad antes de la finalización del proyecto.
Se ganó, así, un plazo cercano a medio año para contar con la nueva energía. Algo decisivo, mientras apremia la crisis.
Aunque Siemens, que compitió con las ofertas de la francesa Alstom y la japonesa Mitsubishi, cobrará un precio mayor (unos 5 millones de dólares sobre el resto, según fuentes empresarias).
Anoche, ni en Siemens ni en el Ministerio de Planificación se mostraron dispuestos a hablar con LA NACION.
En medio del apuro
Los directorios de las dos usinas, integrados por ejecutivos de las generadoras Endesa, Total, AES, Petrobras, Duke Energy y EDF, se reunieron ayer a las 10 de la mañana y tomaron la decisión, que transmitieron más tarde a la Secretaría de Energía, el organismo encargado de aprobarla.
En los últimos tiempos, los generadores no se habían puesto de acuerdo en la elección, pero se encontraron con un pedido del Gobierno: se las instaba, por una cuestión de plazos, a decidirse por Siemens.
"Es una elección del Gobierno, no nuestra -dijeron en una de las compañías-. Igual, ganó un constructor competente: no se lo dieron al taller Tito, de la calle Warnes".
En otra compañía fueron menos terminantes: "Yo le habría dado una a Siemens y otra a Mitsubishi, pero por una cuestión de plazos era razonable elegir a Siemens. Es la diferencia entre tener energía y no tenerla".
Una prueba del apuro es que la firma alemana había presentado una oferta sólo para una de las centrales, que estará ubicada en Campana, en el norte de la provincia de Buenos Aires, se llamará Generador Manuel Belgrano y costará 511 millones de dólares.
Para la otra usina -que se construirá en Timbúes, provincia de Santa Fe, se llamará Termoeléctrica San Martín y tendrá un costo de 548 millones de dólares- pidió un plazo de 60 días para presentar la propuesta técnica. El mensaje del Gobierno fue que siguieran adelante, como si la oferta detallada se hubiera ya presentado. Y le dieron el plazo que solicitaba.
Tres elementos
Los generadores evaluaron, principalmente, tres elementos: precio, fecha de puesta en marcha y rendimiento de las máquinas. Una vez designada la empresa, debían proponérsela a la Secretaría de Energía, que tiene poder de veto. En caso de rechazar la propuesta -algo que esta vez no ocurrió-, el Gobierno tiene siempre que explicar por qué lo hace.
Siemens fue la que había presentado el proyecto más barato para la central de Timbúes. Mitsubishi, en cambio, tenía el más económico para la usina de Campana (unos 60 millones de dólares menos). Pero Siemens logró imponerse con la referida propuesta de abrir antes el ciclo abierto, una iniciativa que ninguno de los restantes oferentes, por cuestiones técnicas, estaba dispuesto a concretar.
La preadjudicación se firmará el 19 de este mes, y el contrato, en noviembre próximo. La idea del Gobierno es que se puedan inaugurar los primeros ciclos simples durante el primer semestre de 2008, lo que agregaría 1060 megavatios al sistema, y el resto de las obras, en abril de 2009. Ayer, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, intentó transmitir tranquilidad en una conversación con Radio 10. "Hay que estar tranquilos, porque el plan se está llevando adelante tal cual lo previsto en mayo de 2004, cuando lo anunciamos. No hay demoras, todo está en tiempo y forma y en orden."
La principal duda de las empresas generadoras es, sin embargo, de dónde surgirá el combustible para abastecer a las nuevas usinas, que funcionan a gas o, en caso de escasez, a gasoil. Se trata, evalúan los privados, de dos insumos que faltan. Si se quisiera emplear sólo gas, el combustible natural de las centrales, se necesitarán 6 millones de metros cúbicos más: algo más de un 5 por ciento de lo que consume la Argentina hoy o más de lo que se importa de Bolivia.