Empresarios:
al 55% le preocupa la falta de personal calificado
Lo
señalan estudios privados. El INDEC sostiene que el 15% de
las industrias no encuentra lo que busca. Muchas cambiaron
de estrategia y ahora capacitan a su personal. Reclaman políticas
de Estado.
El mes de Junio del 2004 pudo haber sido la fecha de inicio
de una guerra en la ciudad bonaerense de 9 de Julio. La industria
de la maquinaria agrícola había comenzado a crecer, y las
fábricas se sacaban los ojos entre sí, porque todos querían
a los mismos empleados: la gente que quedaba con conocimiento
de oficios. Al final, todas las empresas se vieron forzadas
a cambiar de estrategia. Se unieron para empezar a formar
trabajadores.
El final de
esta historia es excepcional, porque fue más o menos feliz.
Pero, en el resto del país perdura la misma inquietud que
casi lleva a 9 de Julio a la confrontación. Hoy, la falta
de mano de obra calificada es una de las fuentes de preocupación
más importantes, tanto de los grandes como de los pequeños
empresarios. Una encuesta realizada por el consultor Ernesto
Kritz entre 200 compañías líderes demuestra, incluso, que
este tema supera al de la clásica incertidumbre argentina
por el futuro. Por lo menos, así lo respondió el 55% de los
consultados.
La falta de mano de obra calificada no deja de ser una paradoja
en un país que tiene 10,2% de desocupación (cifra que no incluye
a los planes sociales). Pero, hoy el sector más ágil de la
economía es justamente aquel que vio destruir el 60% de sus
puestos en la década pasada. Falta educación, falta experiencia,
una generación que se alejó del trabajo y que no volvió. Y,
desde el ministerio de Trabajo, además, tiran otros dardos:
en los 90, las secciones de recursos humanos de las empresas
se dedicaron a tercerizar y despedir, y hoy no saben cómo
formar gente.
El INDEC constata la dificultad que existe en hallar gente
apta. Según la última medición, de diciembre pasado, el 43,9%
de las empresas salieron a buscar gente, pero un 15,4% no
encontró. "Hay un desajuste muy fuerte entre la oferta y la
demanda de calificaciones", dice Kritz. La experiencia recogida
por las agencias de empleo confirman este dato. "Hay una porción
de la población que no está capacitada para entrar en el mundo
laboral", indicó Alfredo Fagalde, gerente general de Manpower.
Kritz dice que los que tienen capacitación, educación y experiencia
ya no tienen problemas más de empleo. Vicente Stagno, de la
Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (FAETT),
ilustra con una anécdota esta realidad. "Hace tres años, un
ex comerciante, con mucha experiencia de visitador médico,
sólo pudo conseguir un trabajo de encargado de plaza de estacionamiento.
Esa persona, hoy está trabajando en algo de acuerdo a su capacidad",
señala.
Tanta es la necesidad por trabajadores formados, que las empresas
han debido repensar estrategias. Edival, una de las dos fábricas
de válvulas de Rafaela, hace dos años decidió implementar
un plan de tres patas, según cuenta su gerente general, Diego
Verardo: "Intervención en las universidades locales; la escuela
interna de capacitación; e importar un trabajador cuando,
por la funcionalidad que se necesita, no se lo encuentra en
Rafaela".
Pero no todo el mundo tiene la misma iniciativa que Edival,
que es una empresa modelo en autopartes. Laura Vitali, consultora
de selección de Select Executives, cuenta desde Rosario que
muchas veces las compañías prefieren no invertir en la formación
profesional de su gente, porque esto representa un costo.
Y temen que, después de haber invertido en esto, la persona
se vaya a trabajar para la competencia.
El ministerio de Trabajo va invertir $25 millones este año
en capacitación. Pero, las empresas y los especialistas reclaman
una política más profunda del Estado. Kritz dice que una fábrica
puede aumentar su presupuesto para calificación, pero "no
puede proveer conocimientos matemáticos o de comprensión de
textos". Difícilmente la Argentina pueda fabricar productos
de mayor valor agregado si sus operarios no están capacitados.
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