Para satisfacer la creciente demanda interna y externa, el país
necesita aumentar la producción y por eso la urgencia
es inversión, divino tesoro.
Ha crecido muchísimo, particularmente en 2005, a más
del 20% anual, pero según los analistas y los empresarios,
todavía hace falta más para mantener varios años
el incremento del PBI y reducir la pobreza y el desempleo
Inversión, elixir del crecimiento económico. Si
bien aumentó casi diez puntos porcentuales en relación
con el producto bruto interno (PBI) desde 2002, todavía
no alcanza para satisfacer el galopante aumento de la demanda
interna y externa.
No hay dudas. La inversión está en alza, pero
no a los niveles esperados para mantener un crecimiento sustentable
de un 5% anual, que permitiría reducir el nivel de
desempleo actual, que alcanza a un 11,1% de la población
activa.
Espejo de esta carencia es el reflejo de la gran explosión
productiva de la industria, que registró el nivel récord
de producción, superando los números de junio
de 1998 en un 6,3%, pero con una capacidad instalada cerca
del límite (71,1% promedio) y estimaciones que marcan
una tendencia hacia la desaceleración.
A lo largo del último año, las empresas nacionales
y extranjeras anunciaron proyectos de inversión en
el país por US$ 13.871 millones, lo que representó
un 27% más que lo anunciado en 2004. La mayor parte
de esos desembolsos (68% del total) se destinaron a formación
de capital. En tanto, el 32% corresponde a adquisición
de firmas, según datos del Centro de Estudios para
la Producción (CEP), dependiente de la Secretaría
de Industria, Comercio y PyMEs.
El CEP releva los anuncios de inversión de los medios
periodísticos, encuestas propias e información
directa de las firmas, y luego realiza un seguimiento de la
concreción de esas inversiones. En la elaboración
de esta Base de Inversiones no contempla los proyectos de
inversión más pequeños o pyme, sino los
de mayor envergadura.
Por otro lado, un informe de la consultora abeceb.com señala
que los anuncios de inversiones privadas totales, durante
2005, ascendieron a US$ 21.727,09 millones de dólares,
un 15,8% más que en 2004 (US$ 18.758,32 millones).
Ambos documentos hablan de lo mismo: en la Argentina se está
invirtiendo. La importante diferencia en los números
se debe fundamentalmente a una cuestión metodológica.
Mientras que este último muestra los montos totales
de inversiones anunciadas durante 2005 a realizarse en diferentes
plazos, que tiende a reflejar la predisposición empresaria
a invertir, el del CEP toma los desembolsos totales anunciados
el último año a materializarse durante el mismo.
Aunque el dinero llega, aún no alcanza. Es que en
cuanto a la real concreción de esas inversiones, si
bien el último informe del Avance del Nivel de Actividad,
elaborado por el Instituto Nacional de Estadística
y Censos (Indec) reflejó que la inversión interna
bruta fija experimentó, en el tercer trimestre del
año pasado, una variación positiva de un 23,1%
respecto del mismo período de 2004 (a precios constantes,
es decir, sin incluir el alza de la inflación), la
tasa de inversión llegó a un 20,5%, cifra que
todavía no alcanza, según lo estimado por el
mismo Palacio de Hacienda, para apuntalar un 5% de crecimiento
anual.
El nivel ideal de inversiones, según versiones oficiales,
se encuentra entre el 22 y el 24% en relación con el
PBI. La tasa de inversión, que mide la inversión
en relación con el producto, había alcanzado
un 18,18% en el tercer trimestre de 2004, por lo que habría
crecido un 12,75% en doce meses.
Es más, un resumen sobre las principales características
del actual proceso inversor realizado por el CEP indica que
en el tercer trimestre de 2005, la inversión interna
bruta fija representa un 22% del PBI (a precios corrientes,
o sea, con valores actuales), luego de haber reflejado sólo
el 12% del producto en 2002.
"Todavía estamos lejos", sostuvo el economista
Eduardo Curia, en referencia a la tasa de inversión
necesaria. "Necesitamos más inversión en
cantidad y calidad para lograr una inversión reproductiva",
señaló tras quejarse por la importante gravitación,
en la actualidad, del componente importado en la adquisición
de bienes durables.
El incremento de las inversiones durante el tercer trimestre
del año pasado, estimó el Indec, se debió
al aumento del 23% en la inversión en construcciones
y de un 23,2% en equipo durable de producción. Dentro
de este último agregado, para el componente nacional
se registró una suba de un 14% y para el componente
importado, un alza de un 31,5 por ciento.
El aumento de la inversión interna bruta fija vino
acompañado, estima la CEP, por un aumento en la participación
de la inversión en equipo durable y reproductivo en
el total. Pasó de representar el 31% en 2002 a casi
el 40% en los primeros nueves meses 2005.
"En precios corrientes estás en el nivel récord,
aunque a [valores] constantes todavía estamos abajo
de 1998", estimó el economista Javier Alvaredo.
Sin embargo, sostuvo que se necesitan "dos o tres"
puntos más de inversión para consolidar el crecimiento.
Coincide con esta postura el economista Camilo Tiscornia.
"Con este nivel de inversión, en el futuro vamos
a crecer a un 3%", sostuvo. "Malo no es. Pero con
el desempleo que tenemos es un crecimiento un poco lento",
agregó el especialista, que piensa que para mejorar
los números de la economía es necesario establecer
reglas claras y optimizar el clima de inversión.
En tanto, Alvaredo considera que uno de los puntos sustanciales
es "llegar a un acuerdo con las privatizadas para definir
sus marcos contractuales" y, además, "ver
qué pasa con los planes de promoción de inversiones
y con la ley que permite a las pymes reinvertir utilidades
sin pagar el impuesto a las ganancias".
El economista de MVA estimó fundamental que el Gobierno
elaborara una ingeniería financiera que permitiera
canalizar ahorros para realizar inversiones, sobre todo en
materia de infraestructura energética.
Con esto último coincidió Dante Sica, director
del Centro de Estudios Bonaerenses. "La buena noticia
es que existe un fuerte ahorro privado y público que
podría ser usado como financiamiento", señaló.
Para el economista, "es necesario mantener ese ahorro
y construir instrumentos financieros que lo capturen y canalicen
hacia la inversión a mediano plazo".
Sica estimó que hay un retraso en las decisiones de
inversión en infraestructura. En tanto, en la industria,
"la preocupación pasa por la producción
de insumos básicos (acero, aluminio, petroquímica,
entre otros), ya que las decisiones de invertir tardan más
en madurar, porque esos empresarios miran más allá
del mediano plazo y por eso requieren un óptimo ambiente
de negocios".
Además, subrayó que sería positivo terminar
la renegociación de los contratos con las empresas
de servicios públicos privatizados para estimular aún
más la inversión privada. "Ya hay algunos
contratos y ajustes de tarifas", señaló
Curia. "De todas maneras, yo creo que se vería
con buenos ojos que se avanzara con las tarifas residenciales.
Siempre pensando en incluir tarifas sociales."
Por los sectores
No existe un indicador que muestre qué pasa en los
diferentes sectores. Sí varios que ofrecen algunas
pistas.
La importación de bienes de capital es uno de ellos.
El tercer trimestre de 2005 registró un aumento de
un 30,3% en el monto de las importaciones totales en relación
con el mismo período de 2004, según cifras de
la Secretaría de Política Económica.
El sector que registró el mayor incremento en los
montos de importación de estos bienes fue la construcción,
que creció un 62,4% interanual en el tercer trimestre
del año pasado. Según el CEP, a mediados de
2005, la inversión interna bruta fija en construcción
y en equipo durable ya superó los niveles promedio
de 1998.
Le siguen detrás el sector de electricidad, gas y
agua (58,9%), comunicaciones (47,5%), salud (40,7%), comercio,
banca y seguros (28,3%), industria (27,4%), investigación
(21,2%) y trasporte (10,3%).
A pesar de las importantes inversiones anunciadas, especial
atención merecen los sectores del agro y la minería,
que, durante el período de tiempo consignado anteriormente,
destinaron menos dinero a este tipo de bienes (-6%). Esto,
sin embargo, no refleja necesariamente que no hayan invertido,
sino que pueden haber orientado sus compras a maquinaria nacional
o haber realizado desembolsos en obra civil.
Otra pista de la predisposición de los diferentes
sectores productivos a la inversión lo da el relevamiento
de anuncios de inversiones de abeceb.com. Durante el pasado
año, en el sector primario se anunciaron desembolsos
por US$ 4247,33 millones, un 25% más que en 2004. En
tanto, los industriales estimaron que destinarían US$
11.346,42 millones, un 68,4% más que el año
anterior.
En la construcción se invertiría US$ 1996,65
millones, un 156,8% más que en 2004. Y en servicios
se anunciaron, en 2005, desembolsos por US$ 4136,69 millones,
un 33,8% menos que el año anterior.
El informe señala, además, que el 48% de las
inversiones privadas se concentra en cuatro provincias: Buenos
Aires (16%), Santa Cruz (13,7%), Mendoza (9,1%) y Chubut (8,9%).
Otro indicador para medir la inversión por sectores
lo ofrece el nivel de capacidad instalada. Mientras que las
metalúrgicas trabajan al límite (93,7%), otras
industrias como la automotriz, la metalmecánica o la
de insumos para la construcción lo hacen por debajo
del 60% de su capacidad, con lo que aún tienen margen
para elevar su producción sin invertir. En ambas ramas,
se han anunciado millonarios desembolsos.
Sin embargo, "el actual nivel de inversión no
es suficiente", sintetizó el economista Miguel
Bein. "Se refleja en la evolución de la capacidad
instalada de la industria", agregó.
Las más pequeñas
"Hoy por hoy la industria crece dos puntos por arriba
de su capacidad de crecimiento de largo plazo", señaló
el economista, que sostuvo que lo que se necesita es una proporción
mayor que la que se verifica actualmente de inversión
en equipo durable de producción en relación
con el producto.
Como para todos los consultados, para Bein, el cuello de
botella está en el área energética e
infraestructura.
Pese al notable auge de la economía -creció
un 9,2% entre enero y noviembre del último año
en relación con 2004-, sólo cinco de cada diez
pymes industriales concretaron inversiones en los dos últimos
años, según señala la última Encuesta
Estructural a pymes industriales realizada entre agosto y
octubre del año anterior por la Fundación Observatorio
Pyme.
La incertidumbre sigue siendo uno de los principales factores
que juegan en contra de la inversión, seguida por la
falta de disponibilidad de fondos.
Sin embargo, el año anterior las empresas que invirtieron
lo hicieron en una proporción mayor que la de 2004,
lo que permitió que el gasto en maquinarias y equipos,
por ejemplo, alcanzara los niveles de 1997. No obstante, en
ese entonces invertían casi ocho de cada diez pymes.