El aumento de las partidas destinadas a la obra pública
ya se había evidenciado al diseñar el Presupuesto
de este año. En el proyecto aprobado por el Congreso
a fines de 2005, el gasto asignado a infraestructura aumentó
en $ 3201 millones, un 40,3%. Dentro de este rubro, la partida
que más creció (un 83,5%, o $ 1434,6 millones)
fue la de energía, combustibles y minería.
La segunda partida de infraestructura que más aumentó
fue la de vivienda, en $ 601,5 millones o el 29,9%. La tercera
partida que creció en términos absolutos es
la de transporte, unos $ 556,9 millones, el 19,7 por ciento.
Se destacan los contratos de recuperación y mantenimiento
de rutas (Crema), las obras de mejoramiento de carreteras,
las vinculadas con pasos fronterizos y corredores de integración
y las correspondientes a las concesiones viales.
En octubre pasado, el jefe de Gabinete, en uso de los superpoderes,
transfirió $ 500 millones al Plan Federal de Viviendas
para levantar y acondicionar casas para personas de bajos
recursos. Entonces se reasignaron partidas de las obligaciones
a cargo del Tesoro, la jurisdicción del presupuesto
menos controlada por el Congreso.
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