Para el Indec, hay menos empleo en negro.
Las mujeres jóvenes son el segmento de la sociedad que más sufre la realidad del desempleo, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que difundió ayer el Indec.
Según los resultados de ese relevamiento al primer trimestre del año, la desocupación en la población femenina de entre 14 y 29 años, es del 31,2% en el área del conurbano bonaerense -es la tasa más elevada- y del 22% en la ciudad de Buenos Aires.
Además, en comparación con fines de 2004, las estadísticas muestran que la desocupación creció bastante más entre las mujeres que entre los hombres, al menos en el área metropolitana.
En la población femenina, el desempleo se elevó del 8,9 al 14,9% en la Capital Federal, y del 17,1 al 18,9% en el conurbano. Entre los varones, el alza fue del 6,4 al 8,8% y del 13,1 al 13,3%, respectivamente.
En rigor, las mujeres más jóvenes ya mostraban los mayores índices de desempleo en mediciones anteriores. El dato es válido para las ciudades del interior con más de 500.000 habitantes: el índice más elevado el del Gran Rosario, con el 28,8 por ciento.
Y el más reducido es el de la ciudad de Mendoza y sus aledaños, donde el 19,5% de las mujeres de hasta 29 años en actividad no encuentra puestos de trabajo.
El desempleo entre los jefes de hogar, en tanto, fue en la ciudad de Buenos Aires del 6,3 por ciento. En el conurbano, el índice se ubicó en el 8,6 por ciento.
Ese indicador sólo se redujo en el Gran Mendoza. En esa área de Cuyo, la tasa fue del 3,4%, mientras que en el cuarto trimestre de 2004 había sido del 5,1 por ciento.
Otro dato que surge del informe difundido ayer por el organismo de estadísticas es que cayó, durante el primer trimestre del año, la proporción de asalariados que no tiene aportes a la seguridad social. Para el promedio de los 28 centros urbanos en los que se realiza la encuesta, la tasa fue del 47,5%, en tanto que en el cuarto trimestre de 2004 había trepado al 48,9 por ciento.
MENOS INFORMALES:
Esa evolución positiva del indicador de informalidad estaría confirmando que, en los primeros meses del año, los puestos de trabajo perdidos son básicamente de la economía informal. Ya estaba sugerido por tres señales: los resultados de una encuesta del Ministerio de Trabajo, que entre enero y marzo mostraron un alza del empleo formal; los registros del sistema de jubilaciones, que tuvieron un incremento, y la caída del índice de subocupación, que concentra en gran medida a trabajadores informales, muchas veces con tareas intermitentes que pueden haber desaparecido en el verano.
Los índices más elevados de empleo sin aportes se registraron en el nordeste (55%), noroeste (54,9%) y el conurbano bonaerense (51,1%).
El economista José Luis Espert se refirió ayer al tema, y sostuvo que las cifras del Indec sobre destrucción de puestos en el primer trimestre son incompatibles con las de creación de empleo en blanco que da el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
"Si se destruyeron 250.000 puestos de trabajo y el empleo en blanco creció como dice Tomada, significaría que se destruyeron 400.000 puestos en negro, y eso implicaría que una parte de la economía está en recesión y no es así", estimó.