Newsletter Nº 5 – 29 de Mayo de 2006 - Año 1    


 Fuente: Clarín

HACIA LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO

Son las nuevas tecnologías "inteligentes" que promueven la unión más eficiente de la información de diferentes disciplinas y que ayudan a las personas a combinar sus propias ideas con el conocimiento existente. Nada de esto es ciencia ficción, dice el autor de la nota, ya que estas tecnologías ya existen y revolucionarán los negocios, la ciencia y la educación.

 

Bill Gates. PRESIDENTE Y JEFE DE ARQUITECTOS EN SOFTWARE DE MICROSOFT

Es difícil decir exactamente cuándo pasó, pero en algún momento de los últimos 20 años la palabra "conocimiento" se transformó en un calificativo. A medida que la propiedad intelectual se fue volviendo más y más importante para los negocios, y las computadoras personales comenzaron a aparecer en cada escritorio, los empleados se transformaron en trabajadores del conocimiento, las compañías empezaron a enfocarse en la gestión del conocimiento y la información clave de las empresas se almacenó en bases de conocimiento conectadas, en teoría, vía redes del conocimiento.

El resultado de todo esto fue la economía del conocimiento, un fenómeno que se ha transformado en "el negocio de los negocios" y ha ayudado a economías emergentes enteras a salir a competir en el mercado global.

Pero éste es solo el principio. La mayor parte del "conocimiento" sobre el que está construida la economía actual es sólo información, datos puros. Sin embargo, el conocimiento en sí mismo es más profundo. Tal como el gurú del management Tom Davenport lo definió, "El conocimiento es información combinada con experiencia, contexto, interpretación y reflexión". Es la comprensión de la información lo que nos otorga un costado competitivo.

Información y democracia

La mayoría de nosotros vive en una "democracia de la información" —si tenés acceso a una computadora personal y a Internet, podrás acceder a casi toda la información que es pública y accesible globalmente—. El software avanzado y los servicios Web pueden ayudar a buscar y adaptar información en formas que eran imposibles tan solo una década atrás. Hemos transitado un largo camino hacia la optimización del uso que hacemos de la información, pero no hemos hecho lo mismo con el conocimiento.

Entonces, esta es una enorme oportunidad de crecimiento y, sin embargo, al mismo tiempo se nos presenta un desafío sorprendentemente difícil. Porque mientras la información busca ser libre, el conocimiento es más "viscoso"; más complicado de comunicar, más subjetivo y menos fácil de definir.

Por ejemplo, el conocimiento que acumulamos a través de una carrera —el conocimiento "tácito", más que el "explícito", que lo podemos encontrar en manuales o libros— define nuestro valor para la organización en la cual trabajamos. La capacidad que uno tenga de combinarlo con el conocimiento de los colegas, socios y clientes puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso, tanto para uno y como para nuestro empleador. Aún hoy, localizar fuentes de conocimiento en organizaciones complejas puede ser desalentador.

No obstante, a medida que el software se vuelve más inteligente sobre cómo las personas piensan y trabajan, está empezando a ayudarlos a sintetizar y manejar el conocimiento también. Algunas de estas tecnologías parecen muy simples. Existen en el mercado programas informáticos muy difundidos que ayudan a las personas a tomar y organizar sus notas de texto y gráfico usando una aproximación de "lápiz y papel", que es más abstracta que los procesadores de texto. En otro nivel, una nueva generación de "mind mapping" software pueden también ser usados como una "pizarra en blanco" digital, que facilita la conexión y síntesis de muchas ideas y datos que poseen diferentes personas y, finalmente, la creación de nuevos conocimientos.

Investigadores de distintas instituciones están desarrollando tecnologías que pueden "mirarnos" trabajar, sin obstruir, y luego realizar sugerencias sobre temas relacionados.

Agentes inteligentes

Esto es muy interesante, ya que aunque el sistema se equivoque, puede ayudar a generar nuevas ideas. Los científicos de la computación también están progresando contra un sueño de larga data: se trata de los "agentes inteligentes" que se anticipan a las necesidades de las personas y proveen información "justo a tiempo", relevante al trabajo que están llevando a cabo.

Programas experimentales conocidos como motores de razonamiento pueden poner a prueba las ideas de uno contra el sentido común, detectando fallas en hipótesis y actuando como "expertos virtuales" del tema que guían las líneas de pensamiento.

Estas tecnologías promueven la unión de conocimientos de diferentes disciplinas. Ayudan a las personas a combinar sus propias ideas con el conocimiento existente, de una manera más eficiente de lo que era posible previamente. Pero también dejan un problema clave sin resolver: cómo descubrir todas las nuevas ideas que están siendo generadas alrededor del mundo.

Los motores de búsqueda actuales son buenos en localizar información en un océano de datos, e incluso en encontrar respuestas a preguntas muy simples. El próximo paso se dará con los motores de reconocimiento de patrones y de modelos mentales para ayudar a las personas a extraer y definir el valor de la información, y con tecnologías que difundan datos online con significado y contexto. Nada de esto es ciencia ficción: las tecnologías que lo hacen posible ya existen.

El poder que estas nuevas tecnologías tienen es difícil de exagerar. El inventor Robert Metcalfe, por ejemplo, teorizó que el valor de una red es aproximadamente similar al número al cuadrado de personas que la usan. La "ley de Metcalfe" se aplica igualmente al conocimiento: poder acceder a los pensadores más prestigiosos tan fácilmente como hoy buscamos información en la Web revolucionará los negocios, la ciencia y la educación. Literalmente, transformará nuestra manera de pensar y nos ayudará a darnos cuenta del potencial de una verdadera y global economía del conocimiento.



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