Fuente: ilo.org
CONCLUYÓ LA REUNIÓN DE MINISTROS DE TRABAJO DEL G8 (FRANCIA, REINO UNIDO, ALEMANIA, ITALIA, RUSIA, USA, JAPON, CANADA)
"En este momento enfrentamos una crisis mundial del empleo que hace necesaria una respuesta de alcance global", dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia, al hablar ante un encuentro de ministros del Trabajo y Empleo del G8 realizado en Moscú.
Somavia planteó que tanto los países industrializados como aquellos en desarrollo enfrentan actualmente el desafío del trabajo decente. "A pesar que hemos tenido cuatro años de crecimiento a niveles muy respetables, no se ha conseguido mermar el déficit de trabajo decente. Necesitamos abordar esa desconexión que existe entre el crecimiento económico y el aumento del empleo", dijo el Director General de la OIT.
A pesar que el PIB mundial creció más de cuatro por ciento, la tasa de desempleo de 6,3 por ciento se ha mantenido estática durante estos últimos dos años, dice un informe sobre el tema preparado para esta reunión.
Pero el problema del desempleo representa apenas la punta del iceberg. De acuerdo con este informe el número de trabajadores pobres que viven con menos de 2 dólares diarios son ocho veces superior al de las personas que están en condición de desempleo abierto.
Somavia destacó que entre los desafíos pendientes en el mercado laboral mundial están el aumento de trabajadores en el sector informal, la llegada de 430 millones de personas que se incorporarán a la fuerza laboral la próxima década, y el aumento del desempleo juvenil. Más de 13 por ciento de los 630 jóvenes en la fuerza de trabajo están desempleados, cifra entre dos y cuatro veces superior a la de los adultos.
Al referirse a la migración laboral internacional Somavia planteó que la causa principal es la falta de empleo en los países de origen. Un mayor crecimiento y más oportunidades de trabajo en los países en desarrollo permitirían un manejo más racional y menos emocional del "asunto migratorio" en los países industrializados.
El Director General de la OIT también recalcó la necesidad de "políticas convergentes, justas y equilibradas y de estrategias de ajuste para enfrentar un mundo del trabajo que cambia rápidamente". El ajuste debería ser justo para todos, incluyendo gobiernos, trabajadores, empresarios y consumidores. "Este es un aspecto clave de la dimensión social de la globalización", dijo Somavia.
Agregó que para abordar estos temas es importante combinar una acción internacional coordinada con sólidas políticas nacionales. Subrayó que los países del G8 desempeñan un liderazgo crucial, por su capacidad para aportar apoyo técnico y financiero con el fin de lograr objetivos de trabajo decente fundamentales para la reducción de la pobreza y el desarrollo.
"Los planificadores de políticas de desarrollo han asumido en forma gradual la importancia del programa de trabajo decente, que se está convirtiendo en una prioridad política al nivel regional y global", añadió Somavia. En 2005 la Cumbre Mundial de la ONU respaldó enfáticamente los objetivos de trabajo decente y globalización justa.
"Estoy convencido que su liderazgo, su voz, su convicción como ministros del Trabajo y Empleo del G8 pueden desempeñar un papel importante para guiarnos en esta búsqueda global del trabajo decente", dijo el Director General de la OIT.
El encuentro de los ministros del Trabajo y Empleo del G8 fue realizado en Moscú el 9 y 10 de octubre con el propósito de discutir sobre el papel del empleo productivo como un elemento del crecimiento económico y la cohesión social. La agenda incluyó consultas ministeriales con los interlocutores sociales, y hubo intervenciones por parte de empleadores y trabajadores de Rusia y otros países, de los jefes de delegaciones del G8, de la OIT, de la Comisión Europea, y de la OCDE. La delegación rusa fue encabezada por el ministro de Salud y Desarrollo Social, Mikhail Zoubarov.
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