Fuente: clarin
CAPACITAR ES TAREA DE TODOS
Carlos Tomada Ministro de Trabajo de la Nación.
Quienes tenemos algunos años, todavía asociamos el trabajo con el aprendizaje.
Ingresar a un nuevo empleo o asumir nuevas tareas hacía sentirnos inseguros. Pero también nos desafiaba a aprender nuevas cosas y demostrar(nos) que podíamos.
Las oportunidades más o menos formales de perfeccionamiento que nos brindaban las empresas complementaban nuestra formación inicial. También nos daban identidad y orgullo por lo que hacíamos.
Tantos años de castigar al trabajo, destruir empresas, precarizar sus condiciones, promover una cultura de la ilegalidad fueron erosionando esta relación que había llegado a sernos familiar.
Para muchos, sobre todo para los más jóvenes, trabajo ya no siempre significa oportunidad, aprendizaje, orgullo, identidad.
El Estado mismo promovió esta penosa situación a través de sus políticas. Una cultura que dio la espalda a la producción, al trabajo y a la educación se instaló entre nosotros hasta que la sociedad dijo basta.
Hoy comenzamos a vivir una realidad diferente que aspira a reconstruir estos valores que hicieron de nosotros lo que hoy somos.
La creación de empleo, el aliento al nacimiento de nuevas empresas, un Estado presente para garantizar el cumplimiento de las leyes, el retorno de políticas activas de producción, de formación profesional y capacitación marcan la dirección que el presidente Kirchner imprimió a la gestión del Gobierno.
La revitalización de la educación técnica, la inversión de más de 87 millones de pesos que realizó estos años el Ministerio de Trabajo en la formación de más de 240.000 trabajadores, el fortalecimiento de las oficinas de empleo nos indican con claridad cuál es la dirección. Sabemos que todavía falta mucho. Y también sabemos que esta es una tarea que requiere del esfuerzo de todos. También de las empresas.
No sólo necesitamos que ellas hagan un mayor esfuerzo, más sistemático, más permanente, en la capacitación de su gente. No sólo impulsamos una política del Estado que profundice y amplíe lo que se ha comenzado a hacer. Sobre todo necesitamos coordinar esfuerzos y recursos, públicos y privados, para que trabajar vuelva a ser, para todos, sinónimo de aprendizaje, de inclusión social, de dignidad.
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