Newsletter Nº37 – Miercoles 20 de Septiembre de 2006 - Año 1 


Fuente: www.agroprofesional.com
 
EL 70% DEL TRABAJO INFANTIL MUNDIAL SE REALIZA EN EL SECTOR AGRARIO

En muchos casos los niños se enfrentan a actividades peligrosas relacionadas con la agricultura según informa la FAO, que calcula que más de 150 millones de menores de todo el mundo se dedican a estas labores profesionales.

A pesar de que el trabajo infantil disminuyó un 11 por ciento entre los años 2000 y 2004, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se ha reunido con otras organizaciones internacionales para reducir la explotación laboral infantil en el sector de la agricultura, que supone actualmente el 70 por ciento del total mundial, lo que se traduce en más de 150 millones de niños dedicados a las labores agrícolas, especialmente en el África sub.-Sahariana.

Por ello, la FAO quiere desarrollar una campaña más fuerte para informar y concienciar a toda la sociedad mundial sobre este problema y el próximo Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se celebrará el 12 de junio de 2007 estará dedicado a este problema en el sector primario.

Y es que, como asegura la jefa del Servicio de Instituciones y Extensión Rurales de la FAO, Jennie Dey DePryckm, “la mayoría de los niños que trabajan en el mundo están en fincas y plantaciones y no en las fábricas, maquiladoras o zonas urbanas”.

Además, esta organización internacional alerta de la peligrosidad que suponen en muchos casos estas actividades profesionales para los niños ya que tienen que trabajar durante un largo horario, utilizar instrumentos afilados, cargar pesos excesivos sin estar del todo desarrollados y exponerse a distintos productos tóxicos y enfermedades. Ante estas circunstancias, la agricultura está considerada como uno de los tres sectores laborales más peligrosos junto con la minería y la construcción.

No obstante la FAO indica que no todas las labores que puede realizar un niño en el campo suponen una explotación o un mal para el menor ya que en otros hogares éstos llevan a cabo tareas para ayudar económicamente a sus familias.

“En la agricultura de subsistencia y doméstica, la participación de los niños en las actividades agrícolas de la familia les ayuda a obtener conocimientos valiosos, a adquirir autoestima y contribuir a la producción de ingresos para la familia lo que repercute positivamente en sus propios medios de subsistencia”, explica el director de la División de Desarrollo Rural de la FAO, Parviz Koohafkan.
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