Newsletter Nº36–Viernes 15 de Septiembre de 2006 - Año 1 


Fuente: prensamercosur.com.ar

ENTREVISTA AL VICECANCILLER DE BRASIL :“LOS SOCIOS MAYORES QUIEREN FORTALECER EL MERCOSUR”:

El vicecanciller Brasileño, Samuel Pinheiro Guimarães, dijo que el objetivo de Brasil es reducir las asimetrías, instó a apoyar la "revolución” de Evo Morales y remarcó la necesidad de que el bloque regional tenga una infraestructura común.
 
De visita en Argentina para participar de una reunión de vicecancilleres del MERCOSUR, Samuel Pinheiro Guimarães se permitió reflexionar sobre la situación actual de Sudamérica, la cual definió como una reacción general contra la aplicación indiscriminada y sucesiva de políticas neoliberales. También remarcó que “la unidad pasa por el fortalecimiento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), y el fortalecimiento del MERCOSUR pasa por la unidad entre Brasil y Argentina”.
La historia de tres décadas de actividad diplomática de Pinheiro Guimarães tiene un ribete con sabor a revancha personal. Durante la última presidencia de Fernando Henrique Cardoso (1999-2002), fue censurado y expulsado de su cargo en el ministerio de Relaciones Exteriores –era Director de Estadísticas- por defender públicamente la postura que hoy tiene Brasil de manera oficial: no al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), sí al MERCOSUR.

“El ALCA va a destruir el proyecto de desenvolvimiento autónomo y de construcción de sociedad brasileña. La política económica actual aumenta la dependencia económica con el exterior”, fueron las declaraciones que le costaron la destitución. Así, en el 2003, el actual Canciller Celso Amorím lo propuso ante el Presidente como Vicecanciller.

El funcionario tiene en su haber estudios universitarios en Ciencias Jurídicas, Política Internacional y Ciencias Económicas; más diecisiete libros publicados sobre las Relaciones Exteriores de Brasil a lo largo de su historia, especialmente con Sudáfrica, Argentina y el MERCOSUR.

En una ocasión, el Canciller argentino Jorge Taiana, definió a Pinheiro Guimarães como “uno de los hombres más lúcidos del pensamiento Sudamericano, uno de los hombres que con más claridad expresa nuestros intereses y lucha por ellos”.

Antes de contestar la primer pregunta, el diplomático expresó que es necesario realizar una mirada hacía atrás: “Para comprender la realidad del cono sur es necesario volver un poco al pasado, donde nuestros países tuvieron un período de dictaduras militares violentas seguidas de una etapa de pensamiento único, donde todo aquel que se opusiera a la dictadura neoliberal era tildado de subversivo. El discurso era que con esas políticas todo se resolvería, pero lo que trajo fue más pobreza, más concentración de riquezas y la eliminación de las conquistas del movimiento sindical”.

- Entonces, ¿cuál es la coyuntura que usted ve en Sudamérica?

Ahora estamos en una etapa de políticas emergenciales, que no van a resolver los problemas pero que son necesarias por los altos índices de exclusión y pobreza. En general, en Sudamérica tenemos, en la parte política, la asunción de gobiernos que, inicialmente, se identifican con una situación renovadora, como en Argentina, en Brasil, como el Frente Amplio en Uruguay, el gobierno de Bachelet en Chile o el gobierno de Bolivia. Son Gobiernos que se pueden clasificar, de una forma muy amplia, como NO neoliberales. Quizá sería un exceso hablar de que todos son de izquierda, pero sí hay una reacción contra políticas excesivamente neoliberales. Se vive un proceso de reconstrucciones nacionales que ha dado diferentes resultados, según el país.

- ¿Cuál le parece más trascendente de esos resultados?

El aspecto más importante es la asunción en Bolivia de un gobierno indígena en América del Sur por primera vez. Allí hay una verdadera revolución. Hay que apoyarlo y tener cuidado con la demonización que se hace de ese movimiento. La situación de los indígenas en Bolivia estuvo ligada a la opresión desde el inicio de la colonización y llegaron al poder con una carga de reivindicación histórica enorme.

- ¿Hacia dónde cree que va América del Sur con estos Gobiernos disímiles pero a la vez NO neoliberales?

Creo que está la decisión de los Gobiernos de construir un continente sudamericano más justo, más soberano y más democrático. Es difícil de ver, pero a la vez hay un esfuerzo muy grande de integración económica, de intención de fortalecimiento del MERCOSUR, mismo con la reacción de disidencia de algunos de los países miembros. Pero la intención de los socios mayores es fortalecer el MERCOSUR, reducir las asimetrías entre los países y de cooperación política ante los organismos internacionales.

- ¿Para fortalecer esa integración económica, en qué hay que avanzar conjuntamente?

En muchos aspectos. En primer lugar, en la construcción de infraestructura. El presidente Lula, desde el comienzo de su mandato, le ha dado mucha importancia a las gestiones para hacer conexiones físicas entre los países, porque hay muy poca. Faltan conexiones de ferrocarril, de carreteras y conexiones aéreas. Hay que hacer una apuesta en ese sentido.

- ¿El gasoducto del sur también entraría en esa categoría?

Sí. Además, la seguridad energética es un tópico central de la política internacional, es un gran tema. Es un tema muy importante en el mundo hoy. En el MERCOSUR tenemos dificultades de ese tipo, en Chile, Uruguay y Argentina, y quizá mismo en Brasil. Si Hay una aceleración del desarrollo, habrá necesidad de un consumo mucho mayor de energía. En este sentido, digo que el gasoducto del sur sería de mucha importancia. Es una obra muy compleja pero muy importante para garantizar energía para toda la región. Sería importante como conexión física de la región.

- ¿Cuáles son los objetivos inmediatos de Brasil como presidente pro tempore del MERCOSUR?

Hacer un esfuerzo muy grande de reducción de las asimetrías entre los países miembros, ya que las asimetrías es la principal característica del MERCOSUR por las diferencias que existen entre Brasil y Argentina, por una lado, y Uruguay y Paraguay por el otro. Los países del MERCOSUR son fundamentalmente distintos en población, desarrollo social, desarrollo económico. Hay que ayudar a aquellos países de la región que más fueron víctimas del neoliberalismo. Sabemos que el libre comercio no va resolver todo, por eso el esfuerzo va a estar puesta en el de desarrollo de las sociedades. Esa es la preocupación central y creo que estamos progresando.

- ¿Y cómo se puede lograr esa reducción de asimetrías y ese desarrollo?

Poniendo al empleo como centro de las políticas de desarrollo y de reconstrucción de la industria y fortaleciendo al Estado, que es la única institución capaz de defender a la sociedad de los intereses de las megaempresas multinacionales.

 

 

 

® Copyright  2006 . El Casco Amarillo-UOCRA. Todos los derechos reservados