Newsletter Nº 31 – 30 de Agosto de 2006 - Año 1    


Fuente: prensamercosur.com.ar
 
 EL MERCOSUR BUSCA POSICIONES COMUNES EN TEMAS ÁLGIDOS

Reunión de ministros de Hacienda en Brasil
El bloque busca adoptar una voz común en temas fundamentales como una única y crítica posición contra el FMI y la creación de un banco de desarrollo regional.
 
En la faz económica –aunque va mucho más allá de lo estrictamente económico- la semana va a estar signada por el encuentro que el jueves próximo van a protagonizar en Río de Janeiro los titulares de las carteras de Hacienda de los estados integrantes del Mercado Común del Sur (Mercosur)
La agenda es amplia, pero se destacan cuatro puntos referidos a: el bloque busca adoptar una voz única en contra del Fondo Monetario Internacional (FMI), dar los pasos concretos para la creación del Banco de Desarrollo del Mercosur, avanzar en el uso de las monedas regionales en el intercambio dentro del bloque en detrimento del dólar, amo y señor de las transacciones internacionales y definir de una vez por todas las ayudas hacia los miembros menores del área aduanera.

El Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, pero hoy día persisten los acuerdos entre Brasilia y Buenos Aires en forma inconsulta con los integrantes menores. Este encuentro tendrá algo de ambos universos: las ideas que las economías mayores pretenden consensuar con las más pequeñas y las voces de quejas de éstas últimas.

El primer tema a abordarse es la búsqueda de una propuesta común para la próxima Asamblea del Fondo, que se va a realizar en Singapur del 15 al 20 de setiembre próximos. En este caso, la parte más interesada en lograr un consenso es la ministro de Economía de Argentina, Felisa Miceli, quien va a insistir en que los socios se sumen a los cuestionamientos que la Administración de Néstor Kirchner lleva contra el organismo con sede en Washington.

Recordemos en que igual evento de 1998, el entonces titular del Fondo, Michel Camdessus presentó al entonces presidente Carlos Menem como "el campeón de las reformas" por la política llevada adelante durante su mandato (1989-1999). Luego, y a raíz de estas políticas, el país ingresó en la mayor depresión económica de su historia, y retrocedió ocho años en términos estrictamente macroeconómicos.

La posición defendida por Miceli es muy dura para con el organismo. Buenos Aires busca que el bloque plantee en esa ciudad-estado del extremo Oriente la necesidad de que el Fondo abra líneas de crédito para países en crisis pero que no incluya condiciones. En realidad, el FMI impone tres condiciones, sin importar las causas de la crisis que atraviese el país en cuestión: privatización, ajuste fiscal y monetario, y apertura comercial. Además, la ministra también va a proponer cambiar el sistema de representación en el directorio del organismo, para que los países emergentes tengan más peso, aunque este tema es un poco más complejo, ya que históricamente quien más peso tiene, más aporta. Pero el actual sistema de funcionamiento del organismo favorece la toma de decisiones por parte del Grupo de los Siete (G7) países más poderosos del mundo, donde, incluso, Estados Unidos tiene poder de veto.

El tema del Fondo es el más importante por lo cercana que se encuentra la Asamblea de ese organismo. En orden de importancia, le sigue la propuesta para la creación de un banco de desarrollo. Esta iniciativa es impulsada por Argentina y Venezuela, como medio para que la región tenga una institución financiera que atienda las necesidades de los integrantes del Mercosur y no dependan de los organismos internacionales. Según cita la prensa en Buenos Aires, este banco funcionaría como un prestamista de última instancia, por un lado, y como fuente de financiamiento por las necesarias inversiones en infraestructura.

Debe resolverse cómo se va a constituir el capital del banco. Se habló de distintas alternativas, desde el uso de las reservas monetarias que los distintos bancos centrales atesoran hasta emitir títulos públicos para fondearse, aunque esta situación no se diferenciaría demasiado con lo que se pretende evitar. En distintas oportunidades, el presidente Chávez anunció que su país podría aportar 5.000 millones de dólares hacia este fin.

La eliminación del dólar en las transacciones dentro del grupo de los cinco integrantes del Mercosur es una decisión promovida por Brasilia y Buenos Aires, y que todavía no seduce en demasía a los demás integrantes. Sucede que el comercio binacional argentino-brasileño es de 15.000 millones de dólares, y el uso de las monedas nacionales (el peso y el real) abarataría costos y obligaría a que las autoridades monetarias sean más celosas del manejo del signo monetario. Además, sería el preludio de una futura moneda única regional, y al dejar de utilizar el dólar, los países contarían con más divisas y así se fortalecerían ante posibles turbulencias externas.

 

En los últimos días se ha avanzado en la creación de un mercado de cambio peso-real y un mercado de futuros para estas monedas. Aunque por el momento, las reacciones en Asunción y Montevideo han sido sólo formales.

Y en referencia a estas dos capitales, el último gran tema va a ser la implementación de las ayudas económicas conocidas como Fondos de Convergencia Estructural (Foces) del Mercosur. ¿En qué consiste esta iniciativa? Se crea un fondo de 100 millones de dólares en 2007 con el aporte de los integrantes del Mercosur (exceptuando a Venezuela) de acuerdo a su nivel de desarrollo, y se lo distribuye entre los integrantes en forma inversa. Así, Brasil va a ser el mayor aportante, con 70 millones de verdes billetes, y Paraguay el mayor receptor, con 36 millones de dólares.

La idea madre es llegar a un sistema parecido al que reina en la Unión Europea (UE), dónde las naciones más desarrolladas aportan para el crecimiento de las más pequeñas, hasta tanto dejen de necesitar ayuda externa. Algún tiempo después, estas mismas naciones se convierten en aportantes para los futuros integrantes. España, por ejemplo, pasó de receptora años atrás a aportante en los últimos años. Pero en nuestra región no existe ninguna nación que pueda tomar el rol de Alemania Federal dentro de la UE. Por lo que las naciones más grandes deben prestar atención a sus socios menores, pero estos últimos no deben esperar demasiados beneficios solidarios de países que, hacia adentro, durante décadas dejaron de lado la solidaridad.

 

 

 

® Copyright  2006 . El Casco Amarillo-UOCRA. Todos los derechos reservados