¿UNA JUSTIFICACIÓN DEL EMPLEO EN NEGRO?
En vísperas de la reunión del Consejo del Salario, la Fundación Mediterránea divulgó un informe para plantear que “un
mínimo en valores tales que supere al salario de la mayor parte de los informales afecta seriamente las posibilidades
de blanqueo de la economía”. Sin embargo, más adelante, el estudio admite que “el 64% de los informales ganaba
salarios inferiores al mínimo”, o sea menos de 630 pesos, y “si se contemplara pasar al mínimo a 860 pesos, el 34% de
los formales y el 80% de los informales estarían por debajo de este valor de referencia”.
Haya sido o no el propósito, estamos ante una justificación del empleo en negro. Porque con ese razonamiento, la
responsabilidad recaería no sobre los que contratan a esos trabajadores sino sobre el “desmedido” salario que
pretenderían los que se ven privados de la Seguridad Social y de los beneficios laborales.
Del Informe se infiere que el Consejo del Salario debería haber reducido el salario mínimo para situarlo al nivel del
ingreso de la mayoría de los que están en negro, o sea en torno de los 500 pesos. Aún así, eso no aseguraría que fueran
blanqueados porque debería ser más bajo todavía para que, sumadas las cargas sociales, su impacto sobre el costo
de las empresas fuera nulo. Pero aún en este absurdo hipotético caso, tampoco habría un blanqueo de trabajadores.
El empleo no registrado responde a una compleja trama impositiva que se potencia con el pago de menores salarios.
Por eso, en una alta proporción, las empresas no declaran todo lo que pagan en salarios – algo que deberían hacer
para disponer de mayores gastos y pagar menos Ganancias- porque tienen ingresos por ventas en negro. De todas
maneras, cuando el salario mínimo era de 200, 300 o 400 pesos tampoco las empresas se inclinaron por el blanqueo
laboral.
Lo que la Mediterránea no dice es que el empleo en negro en la Argentina es muy alto a pesar de
la reducción de los costos laborales que se produjo por la devaluación, la inflación y el fuerte aumento de la
productividad laboral. Y que las actividades con mayor trabajo en negro, luego del servicio doméstico, son de las más
rentables, como el sector agropecuario y la construcción.
El informe no se pregunta si el valor del salario mínimo cumple con la definición de la Ley de Contrato de Trabajo:
“Salario mínimo vital es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia,
en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación,
vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.
A pesar de los sucesivos aumentos, con los 760 pesos que rigen en agosto ( o 3,80 pesos la hora para los jornalizados),
que se convierten en un ingreso de 831 pesos para una familia tipo (matrimonio y dos hijos), se está lejos de comprar los
bienes y servicios que marca la legislación laboral. Inclusive muchos básicos de convenio, que superan el nuevo mínimo,
tampoco lo alcanzan. |