Fuente: Ismael Bermudez
PREVISIÓN: MEJORAR HACIA ARRIBA
A diferencia de anteriores moratorias previsionales que permitían a los empleadores regularizar con descuentos el pago de los aportes no depositados, las dos moratorias actualmente vigentes permiten completar los 30 años de aportes y así más gente se está jubilando y podría hacerlo en el futuro.
Esta diferencia, importante para ampliar la cobertura previsional, sumada a las facilidades de la ANSeS para realizar los trámites jubilatorios, no puede dejar de tomar en cuenta de dónde saldrán los fondos para hacer frente a esta mayor cobertura ya que las cuotas de la moratoria – de hasta 60 cuotas- no alcanzan a futuro a financiar prestaciones de jubilación y de pensión de por vida.
Preocuparse por el financiamiento es clave. No hay que olvidar que el vaciamiento de las Cajas Previsionales, la evasión, la rebaja de aportes patronales y las moratorias que licuaban las deudas empresarias contribuyeron a desfinanciar el sistema previsional con sus consecuencias sobre los jubilados.
Después de la crisis de 2001/02, el sistema público fue aumentando la jubilación mínima hasta 470 pesos, mientras otorgó aumentos inferiores a la inflación a los que ganaban más de 260 pesos. Así, por ejemplo, los jubilados que percibían haberes de 280 pesos y hoy ganan 470 pesos, tuvieron una mejora del 67,8%, cuando la inflación desde la devaluación fue del 82%. Los que ganaban la actual mínima recibieron una suba de apenas 10% en setiembre de 2004 y otro 11% en junio de 2005 Y para los que ganan más de 1.000 pesos, desde junio pasado, la suba fue de sólo el 11%.
Además, aún se mantiene vigente la mal llamada ley de “Solidaridad Previsional” de Menem-Cavallo, que eliminó el ajuste automático de las jubilaciones por el índice de salarios, anuló la movilidad de las jubilaciones como proporción del sueldo de los activos (82 o 85% móvil) y condicionó cualquier aumento a lo que anualmente determine la Ley de Presupuesto. Y tampoco se reglamentó el artículo de la ley previsional que determina que la jubilación inicial debe calcularse "sobre el promedio de las remuneraciones sujetas a aportes y contribuciones, actualizadas y percibidas durante el período de 10 años inmediatamente anteriores a la cesación de servicios". Además, desde 1998, el valor de la Prestación Básica Universal (PBU) quedó congelado en 200/230 pesos, según los años aportados, cuando debería ser actualizada según la variación de la recaudación previsional. Todo esto determina que los nuevos jubilados obtengan un haber inferior a lo que les corresponde.
De aquí se deduce que hay una transferencia de ingresos de una parte de los jubilados con haberes mínimos bajos y de todos los que tienen haberes medios y altos hacia los que ganan la mínima cuando el régimen previsional público es un sistema contributivo de prestaciones definidas, en función de los años aportes y el nivel salarial. Así, la pirámide de haberes se está achatando, en lugar de ensancharse hacia arriba.
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