Newsletter Nº19– 11 de Julio de 2006 - Año 1    


Fuente:www.lanacion.com.ar

FACTOR CLAVE PARA EL DESARROLLO DE LA ARGENTINA

El compromiso social de las empresas necesita verdaderos líderes para impulsar sus programas con eficacia
 El tema de la responsabilidad social de las empresas se ha instalado desde hace unos años en la agenda de la opinión pública, con distintos grados de atención en consonancia con las etapas críticas que la sociedad fue atravesando.

En este tiempo se avanzó mucho en la definición del concepto, la categorización de las acciones, la medición de su impacto, el diseño de indicadores para la propia organización y en la propuesta de acuerdos amplios para coordinar y optimizar esfuerzos. Sin dudas, este aporte metodológico asegura resultados cada vez más eficientes de las acciones sociales de las compañías, de algunas de las cuales damos testimonio en este suplemento.

Las empresas fueron y son el factor más importante del desarrollo del país. Más allá de hacer negocios redituables para sus accionistas, son generadoras de riqueza en su sentido más amplio: dan a sus colaboradores posibilidades de crecimiento y realización individual y colectiva, dinamizan la economía local, generan oportunidades para los proveedores, optimizan el servicio a sus clientes y son pieza fundamental para el crecimiento de la economía. Estas características han dado lugar a que muchas de ellas nos hayan legado ejemplos de comportamiento social que hasta el día de hoy nos enorgullecen, y que son la expresión concreta del altruismo de sus fundadores.

Es oportuno en este punto detenerse en la consideración de que las empresas suelen tener programas de responsabilidad social, que son en muchos casos excelentes, pero también hay profundas vocaciones personales capaces de alcanzar realizaciones que superan los proyectos más ambiciosos.

Uno de los mejores ejemplos es el de Enrique Shaw, que como director de una de las principales empresas industriales del país hacia la década del cincuenta, se ocupó del bienestar de cada uno de sus 3800 colaboradores y de sus familias -sin dejar de alentar la genuina actividad sindical como garante de la rectitud de la relación obrero-patronal-, asumió el cuidado del ambiente como responsabilidad hacia la sociedad y hacia las generaciones futuras, trabajó intensamente por el compromiso y el crecimiento espiritual de sus colegas dueños y directores de empresa, se preocupó para que las mejoras implementadas en su empresa se plasmaran en políticas públicas, resultando de ello la primera legislación sobre asignaciones familiares, y promovió decididamente el desarrollo de su comunidad.

Toda una convocatoria por considerar que el esfuerzo en ser mejores dirigentes -y mejores personas- es la mayor garantía para el éxito de los planes que nos propongamos llevar a cabo.

 

 

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