POLÍTICA ECONÓMICA

La política económica interna ha priorizado, en el corto plazo, la reducción de la inflación y la reducción del déficit fiscal, principal responsable de la inflación a juicio de la conducción económica. Para el logro de la reducción del déficit fiscal la propuesta consistió en un aumento de ingresos por la vía de los impuestos al consumo y al trabajo, y una reducción del gasto público. Esta política económica de ajuste fiscal fue refrendada por dos rendiciones de cuentas aprobadas sin modificaciones de ningún tipo y se pretende repetir este año con una rendición de un solo artículo.

Por otra parte se mantuvo la política de contención de precios basada en la apertura externa y el bajo deslizamiento cambiario, que ha provocado grandes distorsiones en la estructura de precios relativos. A la vez, se eliminó la brecha entre la tasa de devaluación e inflación.

En el resto de las áreas de la economía no se han desarrollado políticas activas y selectivas, y por lo tanto la estrategia de crecimiento ha priorizado la asignación sectorial resultante de la irrestricta apertura externa, la libertad de mercado interno y las restricciones que se han negociado en el marco de los acuerdos regionales del MERCOSUR.

No se ha desarrollado política industrial ni productiva en general, si bien la ley de Inversiones posibilitaría la adopción de algún tipo de medida en este sentido; no hay política de empleo; no se participa en la regulación del mercado de trabajo y los salarios; no hay política financiera de selectividad en el crédito; en fin se plantea jerarquizar el mercado como asignador de recursos y como determinante de las orientaciones económicas globales.

A la vez dadas las incapacidades demostradas por el sistema bancario para estructurar el crédito de largo plazo para apoyar la reconversión productiva, se apuesta a crear un mercado extrabancario de ahorro, basado en las AFAPs, la recientemente aprobada ley de Mercado de Valores y la ley de Fondos de Inversión. Sus resultados sólo podrán evaluarse más adelante.

La perspectiva vigente de la política económica ha sido consistente hasta hoy, basada en la creciente desregulación productiva y laboral, logrando éxitos importantes en sus objetivos centrales: es decir en la reducción de la inflación y en el reinicio del crecimiento productivo.

Sin embargo el reconocimiento del éxito de la política económica en cuanto al logro de sus objetivos, no puede ocultar la discrepancia que hemos manifestado respecto a cuales deberían ser esos objetivos y en como se deberían asignar los diferentes instrumentos para su logro. Así por ejemplo la política cambiaria está permanentemente ligada a la reducción de la inflación (es decir su componente financiero) y deja de lado su capacidad como instrumento de estímulo a la competitividad comercial.

Es de hacer notar finalmente que, en la medida en que se acerca el año electoral, es posible esperar una mayor flexibilidad en esta rígida política económica, como se repite con estricta precisión cada período electoral. Como consecuencia de esto es probable que a lo largo del año se abra un marco de dinamización sectorial, aún inclusive dentro del gasto público.

(Fuente: "Informe de coyuntura", del Instituto Cuesta – Duarte, del Pit-Cnt, abril 1998.)